RESEÑA

RostrosEviternos

Eviterno, lo que tuvo comienzo pero no tendrá final… los rostros que se han perpetuado en mi existencia, con lejano olor de mi tierra caribeña y ahora en la madurez de mis años habitando una ciudad que no me correspondía…

Rostros enmudecidos, con lágrimas, con sonrisas libres y gratuitas… sólo así triunfa el amor en el alma sufrida… en la expresión del rostro que no ha sucumbido y guarda la esperanza del idilio que aún no llega… cuarenta y dos vivencias… la vida arraigada en un rostro que generosamente me dio su mirada….

Soy José María Paternina Medina (JOAO LISBOA); “…me gusta el guarrú del mote, la cañandonga con leche cocida, raspá el cóncolo de la patilla, el cucayo y una buena cocá; comer yuca frita y ahuyama asá con suero queso y tajá…” Gracias por permitirme presentarles mi obra. Ella es ojos, cara y rostro… seres inteligibles. Ojos rociados de lágrimas, esa es la descripción poética que recoge el libro que aquí presento… lágrimas negras por el crisol de la pálida vida, tiempo eviterno, prudente y largo. El triunfo del amor en el alma sufrida es la noche que se se agudiza con el pensar… Es el mismo sol que cubre a mi amada cuna, Región Caribe; es un solaz para el espíritu y una sindéresis para  el alma que ama.

La poesía aquí expresada reposa con intenso fuego, se embellece con la arena fina, con las olas del mar, con su fuerza exacerbada, Son armónicas, enigmáticas, imponentes. Sin embargo, los rostros, aquí  expuestos, son siniestros recuerdos, huellas coloniales… miradas, dilatadas por el muro de la nostalgia, suspiros de epopeyas vetustas. El recorrido por cuarenta y dos poemas está marcado por el sol que cubre a mi región Caribe, que es mi expresión, mi sangre y mi cronología. Los rostros que develo están delineados por heraldos de voces portentosas que proclaman la musa de mar que siempre está en mí, su autor, su protagonista de excepción…

“Hubo un punto de partida… nació el punto y la coma y con ellos la vida; mi obra, el mundo absoluto del punto aparte, es la pasión hecha arte. Todos fuimos místicos puntos!  ¡Puntos suspensivos alguna vez…!”

Aquí para ustedes, mi vida y mi corazón..